Bilbao

DESTINO BILBAO: MUCHO MÁS QUE PINCHOS

El País Vasco, y especialmente Bilbao, goza de una segunda vida. Ha cambiado su piel y lo ha hecho para bien, con unos hábitos de buen vivir que sorprenderá a muchos de los que la visiten. Viajar con bonos de hotel a Bilbao es sencillo y se consiguen precios al alcance de todos los bolsillos. Eso sí, te recomendamos en ésta ciudad norteña utilizar tus bonos en la modalidad de descuento. No te vas a ir a Bilbao para cenar en un hotel cuando las barras de los bares son interminables y por un euro, tienes en un par de bocados lo mejor de cada guiso. Así que ya sabes, a esta ciudad nuestra recomendación siempre es viajar usando tu bono con descuento. Verás cómo te sorprende.
Conozco Bilbao desde hace más de veinte años y si tuviera que resumir con una sola palabra lo que ha ocurrido con esta ciudad sería sin duda TRANSFORMACIÓN. La ciudad que hoy se visita no tiene absolutamente nada que ver con la de hace años. Si, se trata de lo que los economistas han llamado el efecto GUGGENHEIM, pero eso fue sólo el principio. La transformación comenzó por la ordenación y embellecimiento de la ciudad y ha terminado por cambiar al bilbaíno.
Bilbao es posiblemente la ciudad de España que más tenga que ver con el norte de Europa. Y no es por el idioma –si, ese que no permite saber si discuten o se aman- Una calle cualquiera de Bilbao te traslada perfectamente a cualquier calle de Copenhague o Bruselas. Bilbao es una ciudad limpia y ordenada, con una arquitectura de firma de autor y diseño. No hay nada en este aspecto improvisado.
La ciudad tiene calles y avenidas amplias con comercios de diseño que conviven con barres que son todo barra. Eso sí, muchos bilbaínos se quejan que las calidades se han perdido un poco en las esculturas con base de pan; pero a los que vamos de fuera, y tratamos de comparar, se nos escapa. Todo es color, combinación de sabores, con buen tamaño y mucho bullicio. Eso sí, el bullicio en los bares y en las puertas si te vas de potes, porque el resto de la ciudad es más ordenada y silenciosa. ¿Europea?
Bilbao cuenta con muchas zonas y todas diferentes. Desde el casticismo vasco de la zona del casco viajo, que corona el Teatro Arriaga, hasta la zona de la Gran vía, con sus palacios y tiendas que te atrapan con olores y diseños, barrios como el de Zabálburu –mucho más urbano y con mezclas de culturas -,Deusto –gente mucho más joven y profesional-, Indautxu –una de las zonas más nobles y con una amplia gama de bares- o la zona de Olabiaga, nueva margen del río en proceso de cambio y que estoy seguro que un lugar carísimo en menos de dos años.
Muchos son los que se acercan a la ciudad llamados por el GUGGENHEIM, pero muy pocos conocen que justo a su vera está el Museo del parque. Sin apellidos. Una joya que hay que visitar y en donde dicen los que entienden que se organizan mejores exposiciones que en el GUGGENHEIM y, en cuya terraza, que está frente al parque de Doña Casilda, si el tiempo te acompaña, se puede tomar un picho de torilla de quitarse la boina acompañado con un blanquito.
Pero no todo son artes plásticas en la ciudad. Los festivales de música son variados y constantes, con unos enclaves para disfrutarla de lujo –como el palacio Euskalduna – Pero es que también la vida teatral está a la orden del día. Grupos de toda España recalan en Bilbao continuamente, pero quizás, lo más interesante, es la gestión cultural que se desarrolla desde allí mismo. Producciones propias y espacios rehabilitados para disfrutar de la experiencia.
Pero no podemos ir a Bilbao y no explorar un poco Vizcaya. El mar está a tan sólo 20 minutos de Bilbao –en donde podrás llegar en metro-. Pero es que la montaña, con sus caseríos, sus pastos, sus queserías y pequeños restaurantes donde comer unas alubias por muy poco dinero, hacen que el viaje valga la pena y que puedas tener una visión, mucho más amplia, de Vizcaya. Porque, que te vaya quedando claro que nada tiene que ver uno de Vizcaya con uno de Bilbao.
Que el tiempo acompañe en Bilbao es tener mucha suerte, pero cuando luce el sol, la ciudad es aún más bonita. Pero lo cierto es que la bruma y la niebla también le da un aire especial a la ciudad, un punto que nos hace ir de bar en bar, para entrar en calor y disfrutar la ciudad con el estómago lleno.
La ciudad enamora y eso se nota en la cara de la gente. Es una ciudad grande que supera el medio millón, pero donde la gente vive muy bien. Y eso se nota. Cuando visito la ciudad intento siempre que se me peque algo de este buen vivir, porque en el fondo, lo que trato de copiar, es el modo tranquilo de vida de una gran ciudad en dónde la gente vive bien. Disfruta de la vida.
Los bilbaínos están orgullosos de su ciudad y tienen motivos. Se come bien, -y no por ello es caro – se disfruta de la naturaleza –del mar y de la playa- tiene una vida cultural magnífica y una renta per cápita mucho más elevada que el resto de España. Es obvio que en la felicidad es la combinación de muchísimas cosas, pero siempre pienso que teniendo cubierta algunas de estas a este nivel, las cosas se ven desde otro prisma. Bilbao sorprende porque muchos de los viajeros no esperan encontrarse una ciudad tan especial, que te hace volver una y otra vez. Yo estoy atrapado desde hace veinte años.